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El Basilisco nº15 (invierno 1993). Revista de tapa blanda, 100 páginas.
Pentalfa Ediciones, Oviedo, 1993.
El sintagma «muertes perpendiculares», con el que ponemos título a este Ensayo, es el resultado de la transformación inversa de la afortunada expresión «vidas paralelas», con la que Plutarco cubrió sus famosas biografías comparadas, cuatro de las cuales están aquí en juego: las de Alejandro Magno y Julio César, y las de Dión y Marco Bruto. como quiera que César y Bruto, personajes sobre los que gira este escrito, no están «en paralelo», porque las comparaciones paralelas las estableció Plutarco entre hombres ilustres del mundo griego y romano, hemos cruzado nosotros las paralelas sobre las que transcurren los nacimiento y muertes de esos cuatro personajes históricos mencionados; y en la perpendicular determinada y paramétrica que cruza las vidas y las muertes de Julio César y Marco Bruto, hemos encontrado la luz para determinar la naturaleza diamérica de esos dos conceptos conjugados que, aplicada a nuestros protagonistas, se concretarían en la perpendicularidad thanatica del puñal de Bruto sobre el cuerpo de César y en la perpendicularidad thanatica de espada de Bruto sobre la que él mismo se arrojó, acaso impulsado, entre otros motivos, por los remordimientos derivados de la crítica logoterápica del moribundo César: «¿También tú, hijo mío?» (Suetonio), tras la derrota sufrida por él y sus seguidores republicanos a manos del ejército monárquico-imperial, capitaneado por Octavio César Augusto y Marco Antonio en la batalla de Filipos (42 a.C.).
Cussi Yupanqui fue miembro del collana ayllu de los incans yupanquis, su vida transcurrió durante el siglo XV en el quichua-suyu; fue hijo de Viracocha inca y de Mama Runtu-Caya; debido a una serie de sucesos cosmológicos, telúricos y antrópicos ocurridos durante su vida también se le llamó Pacha-cutiy Inca. Según los documentos del siglo XVI, varios cronistas mencionan y afirman su existencia; incluso, Murúa y Guamán Poma le representaron en varios dibujos. Por otro lado, su presencia, relevancia y memoria se evidencian mediante obras materiales tales como Cori-cancha, Sacsay-huaman, Machu Picchu o Huanya Picchu, los Sucri o rucri, andenes, etc.; al respecto, diversas fuentes docuementales, monumentales, reliquias y relatos asignan estas obras a su reinado durante el siglo XV. Asimismo, considerando estas alegorías y antiguallas que emanan de dichas fuentes, en esta investigación se enfoca un caso particular: analizar, comparar e interpretar la vida de Cussi Yupanqui; a su vez, su vivencia se le relaciona con las concepciones del hombre, del mundo y del numen. Siendo así, a partir de estos presupuestos se plantea una pregunta general que guiará nuestro proceso interpretetativo: ¿Los conceptos de hombre, mundo y numen relatados en las crónicas del siglo XVI reflejan la experiencia de Cussi Yupanqui, Pacha-cutiy Inca?
Pronto advierten los religiosos encargados de cristianizar y civilizar a los aborígenes del Nuevo Mundo que la vía más eficaz para alcanzar tal objetivo no es otra que difundirles la nueva cultura en sus «extrañas y peregrinas» lenguas. Por tal motivo, los miembros más cualificados de las distintas órdenes religiosas (franciscanos, dominicos, agustinos, jesuitas, &c.) se dedican de forma continua y constante al estudio y conocimiento profundo de sus características fonológicas, morfosintácticas y léxico-semánticas. Fruto de esta investigación son los numerosos (algunos excelentes) tratados gramaticales -artes- y diccionarios -vocabularios- que redactan, cuya composición efectúan aplicando los modelos y paradigmas de la lingüística de su tiempo. Ello no les impidió, sin embargo, y a pesar de las dificultades que encontraban, reconocer la personalidad y la «diferencia» de las estructuras y formas de los nuevos idiomas; ejemplares son al respecto los análisis gramaticales de la lengua náhuatl o «mexicana», una de las más ampliamente investigadas por los misioneros durante el período colonial. Sus obras constituyen en la actualidad fuentes indispensables y esenciales para el estudio de la lengua y cultura de los indígenas americanos.
La proclamación por Abu Bakr Al-Baghdadi, el 29 de Junio del año 2014, del denominado "Estado Islámico" de Iraq y Siria, no puede considerarse un accidente de la Historia, ni tampoco la consecuencia de ninguna conspiración mundial para sojuzgar a las naciones del mundo musulmán. Todo lo contrario, puesto que semejante anuncio engrana con la tradición iniciada por el Profeta Mahoma tras la Héjira o huida de La Meca en el año 622, fundando en Medina el dawlat al Islam o "Estado Islámico", que prosiguieron sus sucesores o Califas hasta la abolición del último Califato histórico, el Imperio Otomano, por obra y gracia de Mustafa Kemal, Ataturk, en el año 1924. Las consecuencias que, para el mundo musulmán, suponen la restauración del Califato bajo la forma del actual Estado Islámico, desbordan cualquier análisis meramente periodístico o emanado de la autoridad de unos presuntos especialistas en el mundo islámico, exigiendo una crítica de más profundo alcande, objeto de este libro.
ARTICULOS
Jesús Fernández Vega, Las «ciencias normativas» y la «ciencia del derecho».
Domingo Fernández Agis, La venganza de Espinosa. Caos en el orden y orden en el caos.
Fernando-M. Pérez Herranz, La Teoría de las Catástrofes de René Thom, nuevo contexto determinante para las ciencias morfológicas.
Ángel Toca Otero, A vueltas con el caso Galileo.
Julián Velarde Lombraña, Filosofía del conocimiento y sistemas expertos.
Francisco López Ruiz, Fuentes del Derecho y del sistema jurídico.
HISTORIAL DEL PENSAMIENTO
Michele Pallotini, Ideas sobre Ortega y Gasset y el ocaso del marxismo.
Carmen García, Viejos y nuevos saberes en la Universidad española de finaes del XVIII.
CRÍTICA DE LIBROS
Pelayo García Sierra, «Por la ciencia y por la patria» de Elena Ausejo.
Gustavo Bueno fue nombrado, en virtud de oposición, primer catedrático numerario de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos” de la Facultad de Filosofía y Letras de Oviedo, por orden de 18 de abril de 1960, incorporándose a esa universidad en junio de 1960, tras haber ejercido desde 1949 en Salamanca como catedrático de filosofía en el Instituto Nacional de Enseñanza Media “Lucía de Medrano”.
Ese decreto dejaba previstas cátedras de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los sistemas filosóficos” en diez de las doce universidades españolas entonces dependientes del Estado (en Murcia y Barcelona esas disciplinas las cubrirían el catedrático de Cosmología y el de Estética respectivamente). En Oviedo se había convocado en 1942 la oposición para cubrir una cátedra de “Introducción a la Filosofía”, pero, aunque se nombró tribunal, no se celebraron los ejercicios: en mayo de 1945 se abrió nuevo plazo, ya renombrada tal cátedra como “Fundamentos de Filosofía e Historia de los sistemas filosóficos”, que por demoras locales interesadas no se resolvió hasta 1960.
En junio de 1973, decimotercer gobierno del general Franco, un Julio Rodríguez equivocado (Rector de la Autónoma de Madrid: parece que se quería nombrar al homónimo Rector de Salamanca, pero se difundió la biografía errónea…) se convierte en ministro de Educación y Ciencia: molesto porque los presupuestos anuales no coincidieran con los cursos universitarios, dispuso que éstos comenzasen en enero y no en octubre. “Julito el breve” fue sustituido el 3 de enero de 1974, antes de iniciarse las clases del único curso del “calendario juliano”. Pero durante ese ministerio se publicó en septiembre de 1973 una resolución que reorganizaba las Facultades de Filosofía y Letras en tres divisiones: Geografía e Historia, Filología, y Filosofía y Ciencias de la Educación; partía los cinco cursos de las licenciaturas en dos ciclos, y prescribía como materia común obligatoria del primer ciclo una “Historia de la Filosofía” en la División de Geografía e Historia, y una “Filosofía” en la División de Filología. (En la Universidad de Oviedo la División de Filosofía y Ciencias de la Educación no comenzó hasta el curso 1976-77, en Gijón, villa natal del entonces ministro del ramo.)
De manera que Bueno, catedrático desde 1960 de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos”, no tuvo que impartir hasta 1974 una asignatura rotulada “Historia de la Filosofía”. Comenzó a escribir La metafísica presocrática en el otoño de 1973, preparando las lecciones de aquel primer curso universitario, en Oviedo, de una “Historia de la Filosofía”, y dejó sentadas de manera firme las sólidas bases de una historia filosófica de la filosofía, dos años después de los Ensayos materialistas.
Ver en el sitio de Fundación Gustavo Bueno.
Ver en el sitio de Helicón.
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ACTAS DE LAS II JORNADAS DE HISPANISMO FILOSÓFICO (26-27 OCTUBRE 1995)
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