- Fuera de stock
La proclamación por Abu Bakr Al-Baghdadi, el 29 de Junio del año 2014, del denominado "Estado Islámico" de Iraq y Siria, no puede considerarse un accidente de la Historia, ni tampoco la consecuencia de ninguna conspiración mundial para sojuzgar a las naciones del mundo musulmán. Todo lo contrario, puesto que semejante anuncio engrana con la tradición iniciada por el Profeta Mahoma tras la Héjira o huida de La Meca en el año 622, fundando en Medina el dawlat al Islam o "Estado Islámico", que prosiguieron sus sucesores o Califas hasta la abolición del último Califato histórico, el Imperio Otomano, por obra y gracia de Mustafa Kemal, Ataturk, en el año 1924. Las consecuencias que, para el mundo musulmán, suponen la restauración del Califato bajo la forma del actual Estado Islámico, desbordan cualquier análisis meramente periodístico o emanado de la autoridad de unos presuntos especialistas en el mundo islámico, exigiendo una crítica de más profundo alcande, objeto de este libro.
Gustavo Bueno fue nombrado, en virtud de oposición, primer catedrático numerario de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos” de la Facultad de Filosofía y Letras de Oviedo, por orden de 18 de abril de 1960, incorporándose a esa universidad en junio de 1960, tras haber ejercido desde 1949 en Salamanca como catedrático de filosofía en el Instituto Nacional de Enseñanza Media “Lucía de Medrano”.
Ese decreto dejaba previstas cátedras de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los sistemas filosóficos” en diez de las doce universidades españolas entonces dependientes del Estado (en Murcia y Barcelona esas disciplinas las cubrirían el catedrático de Cosmología y el de Estética respectivamente). En Oviedo se había convocado en 1942 la oposición para cubrir una cátedra de “Introducción a la Filosofía”, pero, aunque se nombró tribunal, no se celebraron los ejercicios: en mayo de 1945 se abrió nuevo plazo, ya renombrada tal cátedra como “Fundamentos de Filosofía e Historia de los sistemas filosóficos”, que por demoras locales interesadas no se resolvió hasta 1960.
En junio de 1973, decimotercer gobierno del general Franco, un Julio Rodríguez equivocado (Rector de la Autónoma de Madrid: parece que se quería nombrar al homónimo Rector de Salamanca, pero se difundió la biografía errónea…) se convierte en ministro de Educación y Ciencia: molesto porque los presupuestos anuales no coincidieran con los cursos universitarios, dispuso que éstos comenzasen en enero y no en octubre. “Julito el breve” fue sustituido el 3 de enero de 1974, antes de iniciarse las clases del único curso del “calendario juliano”. Pero durante ese ministerio se publicó en septiembre de 1973 una resolución que reorganizaba las Facultades de Filosofía y Letras en tres divisiones: Geografía e Historia, Filología, y Filosofía y Ciencias de la Educación; partía los cinco cursos de las licenciaturas en dos ciclos, y prescribía como materia común obligatoria del primer ciclo una “Historia de la Filosofía” en la División de Geografía e Historia, y una “Filosofía” en la División de Filología. (En la Universidad de Oviedo la División de Filosofía y Ciencias de la Educación no comenzó hasta el curso 1976-77, en Gijón, villa natal del entonces ministro del ramo.)
De manera que Bueno, catedrático desde 1960 de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos”, no tuvo que impartir hasta 1974 una asignatura rotulada “Historia de la Filosofía”. Comenzó a escribir La metafísica presocrática en el otoño de 1973, preparando las lecciones de aquel primer curso universitario, en Oviedo, de una “Historia de la Filosofía”, y dejó sentadas de manera firme las sólidas bases de una historia filosófica de la filosofía, dos años después de los Ensayos materialistas.
Ver en el sitio de Fundación Gustavo Bueno.
Ver en el sitio de Helicón.
La respuesta a la pregunta ¿qué es la filosofía? sólo puede llevarse a efecto impugnando otras respuestas que, junto con la propuesta, constituya un sistema de respuestas posibles; porque el saber filosófico es siempre (y en esto se paree al saber político) un saber contra alguien, un saber dibujado frente a otros pretendidos saberes.
El presente opúsculo intenta responder a la pregunta ¿qué es la filosofía? tal como esta pregunta está siendo planteada, prácticamente, en los debates políticos y administrativos en la España del presente, especialmente los problemas suscitados por los diversos proyectos de reforma de los planes de estudio de la enseñanza secundaria y universitaria.
El lector tiene entre sus manos un libro que pretende servir a la vez como homenaje al profesor Gustavo Bueno y como análisis de su obra y del Materialismo Filosófico. Con la estructura de una encuesta, los sesenta participantes en el libro responden a las tres preguntas que se les formulan, aunando un carácter autobiográfico y doctrinal.
Gustavo Bueno es uno de los mayores filósofos de nuestro presente, y, por supuesto, no solo en lengua española. Desde su llega a Oviedo en 1960 ha venido ejerciendo su magisterio intelectural, creando un sistema filosófico propio, el Materialismo Filosófico, y dando lugar a lo que se conoce como Escuela de Filosofía de Oviedo, que ha rebasado los límites de esa ciudad, extendiéndose por el resto de España y la Hispanidad.
En 2014 siguen proliferando tal cantidad de mitos oscurantistas e ideas simplistas como en cualquier otro momento histórico anterior (si bien transformadas democráticamente o secularizadas). Por eso es tan necesaria la labora de una racionalidad filosófica materialista. El futuro del Materialismo Filosófico dependerá de sus cultivadores, y a vista de las visiones que contiene este libro, parece que la filosofía crítica en español está garantizada.
La Geografía humana es un saber cuyo equilibrio en la república de las ciencias adolece de gran precariedad. Constantemente amenazada de disolución por las convulsas corrientes internas que la atraviesan y de fragmentación por las intrusiones externas provenientes de campos científicos vecinos, no encuentra su “identidad” gnoseológica. Con palabras del geógrafo Claude Raffestin, una disciplina en busca de los fundamentos de su “geograficidad”.
Los diferentes ensayos históricos orientados a dar cuenta de su unidad y distinción tan solo han sido intentos fallidos. El llamado “pensamiento geográfico” ha querido levantar el plano de los mismos, recayendo, sin embargo, en una cartografía que no supera el horizonte emic del propio gremio. Se hace necesario, pues, la traza de un mapa cuyas coordenadas respondan a la escala morfológica de las ciencias en marcha.
Los distintos materiales que se recogen en este libro constituyen un análisis de diferentes hitos de la Geografía –del “pensamiento geográfico”– interpretados desde las coordenadas del materialismo gnoseológico de Gustavo Bueno. La Teoría del Cierre Categorial supone una plataforma hermenéutica irrenunciable para entender las ciencias del presente y entre ellas la Geografía humana.
El presente Tratado de filosofía de la música propone un desarrollo de las líneas generales de la filosofía del arte y de la música del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, acotando la especificidad material de la categoría musical a partir de la reconstrucción y despliegue de la idea helénica de melos, expuesta en el libro Sobre la música de Arístides Quintiliano, desde la Teoría de la esencia genérica de la música.
De esta manera, se expone el sistema filosófico constituido por Gustavo Bueno y se realizan una serie de propuestas concretadas a partir de tres planos de estudio, a saber, el plano gnoseológico, en el que se propone un sistema de análisis de partituras a partir del desarrollo de la idea de Glomérulo acuñada por Gustavo Bueno; el plano noetológico, constituyente de una teoría de la racionalidad musical; y el plano alegórico, desde el cual se propone el estudio de las diversas formas de ejercitar las ideas que envuelven la categoría musical a partir del análisis de las velocidades de despliegue de la obra artística.
Todo ello establece la referencia de la idea de música sustantiva, la cual precisa de un material estético que concatene estos tres planos en un espacio determinado que, por otra parte, constituye la tesis de este Tratado, esto es, el espacio melológico.
La inteligencia artificial está transformando la faz del mundo a un ritmo acelerado. A los programas que juegan al ajedrez mejor que cualquier campeón humano, los asistentes virtuales, los coches autónomos y los sistemas de traducción automática, reconocimiento facial o diagnóstico médico, se han sumado los sistemas generadores de texto, imágenes o sonido, con la entrada en la era de la inteligencia artificial generativa.
Pero, ¿es la inteligencia artificial una ciencia?¿Es ChatGPT realmente inteligente? ¿Comprenden los enormes modelos de lenguaje el significado de las palabras que emplean? ¿Pueden las máquinas llegar a sustituir a los médicos o los ciéntificos de carne y hueso?
Este opúsculo reúne respuestas a estas y otras preguntas. Frente al tsunami de opiniones que diariamente se vierten sobre la inteligencia artificial, se ensaya una filosofía de la inteligencia artificial desde las coordenadas del materialismo filosófico, articulada en tres partes: gnoseología, ontología y tecnoética. El resultado es una obra que contiene un tratamiento sistemático del campo de la inteligencia artificial.