- ¡En oferta!
La noción de «ciencia jurídica», la idea de que el Derecho sea una ciencia o de que exista una ciencia del Derecho, constituye una vexata quaestio dentro de las discusiones en el ámbito de la Filosofía del Derecho. Tradicionalmente el problema se ha debatido entre las críticas externas a esa posible cientificidad y las reivindicaciones internas en torno a la necesidad de una cierta idea de «ciencia» para el campo jurídico en cuanto asociado a un saber técnico, prudencial o científico-social peculiar. En esta obra se ofrece una interpretación de la cuestión desde la Teoría del cierre categorial. Se asume ante todo, como el más importante de sus presupuestos críticos, el de que no cabe una Filosofía del Derecho rigurosa y crítica al margen de una fundamentación gnoseológica sistemática. Tomando como referencia el concepto epistemológico de «ciencia normativa», que ha venido a capitalizar los debates de la teoría de la ciencia jurídica, se abordan los problemas centrales que en ésta se suscitan: el estatuto gnoseológico de las normas jurídicas y de las disciplinas doctrinales, la idea de jurisprudencia, la relación entre la ciencia jurídica y las demás ciencias sociales, el Derecho como «técnica», &c., en discusión constante con las principales corrientes históricas y contemporáneas de la filosofía jurídica.
La idea de ciencia en el Derecho. Libro de tapa blanda, 865 páginas.
Pentalfa Ediciones, Oviedo, 2000.
«Movido no sólo por la oscuridad de la propia materia, sino también por la penuria lamentable de enseñanzas profundas que nustros tiempos padecen», Tomás de Vio, O. P. (1469-1534), más conocido como Cayetano, escribió en 1498 su Tratado sobre la analogía de los nombres, «pues su conocimiento es necesario hasta tal punto que sin éste nadie podría aprender metafísica». Frente a la antinomia entre lo uno y lo múltiple, es decir, frente a los peligros, tanto del monismo al que conduce el univocismo escotista, como de un equivocismo que imposibilitaría todo conocimiento, Cayetano se acoge a la vía de las proporciones como único modo de salvar el conocimiento y el plano trascendental propio de la ontoteología. Será la analogía el instrumento lógico-material que le permita superar ambos peligros, pero no la analogía de desigualdad, ni la de atribución, sino la analogía de proporcionalidad, que sería la única que merece recibir el nombre de «analogía», como extensión formal de la analogía aritmética y geométrica de los matemáticos griegos.
Gustavo Bueno publicó los primeros esbozos de esta concepción de las ciencias a principios de los años 70. Durante las décadas de los 70 y 80, diversas contribuciones determinaron una considerable ampliación y consolidación de la teoría, por medio del análisis gnoseológico de múltiples disciplinas particulares.
Pentalfa Ediciones, al asumir la edición de los volúmenes de esta obra, consciente de lo adverso que es nuestro colonizado entorno a toda filosofía en español, recuerda las palabras del autor: «... la mayor potencia de una teoría de la ciencia respecto de las otras, no se mide tanto por el número de adhesiones o ventajas burocráticas que haya alcanzado en un momento dado, sino por la mayor capacidad para analizar, en cada caso, una ciencia o una parte de una ciencia dada.».
La ciencia en la encrucijada se llamó el libro que recogía las ponencias presentadas por la delegación soviética al II Congreso Internacional de Historia de la Ciencia, celebrado en Londres en 1931, entre ellas la célebre interpretación de la mecánica de Newton ofrecida por Boris Hessen. Bajo el mismo título se ofrece ahora un cuidadoso análsisis, realizado desde el sistema filosófico de Gustavo Bueno, de esa obra pionera de la historia de la ciencia marxista. Se retoma el planteamiento de Hessen para, desde la Teoría del Cierre Categorial, recosinderar la influencia social en el pensamiento de Newton, en contraste con las interpretaciones clásicas. La parte final se dedica a estudiar las raíces filosóficas a los prespuestos del materialismo dialéctico soviético: se pretende una reconsideración del materialismo dialéctico desde los presupuestos de la Ontología de Bueno. Se brinda también un novedoso ensayo biográfico sobre Boris Hessen, la edición completa de su informe sobre Newton, así como un conjunto de artículos de Hessen que se editan por vez primera en español. En definitiva, se ha tratado de rescatar el genuino enfoque sociológico de este trabajo pionero en la filosofía marxista y de advertir la actualidad de sus análisis en el contexto de los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad.
¿Qué es la ciencia? Para la mayor parte de la gente esta pregunta suena a pregunta retórica, porque se sobreentiende que la respuesta es bien conocida: la ciencia es eso que hacen los «hombres de ciencia», lo que nos permite «conocer científicamente la realidad», tal cual es, y controlar las astronaves que van a la Luna o a Júpiter, o bien el código genético y, muy pronto, a determinar remedios contra el cáncer o el sida.
¿Qué es la ciencia? es una pregunta genuinamente filosófica. En este opúsculo se ofrece una teoría de teorías filosóficas de la ciencia y se esbozan las líneas maestras de la teoría de la ciencia desarrollada por el materialismo filosófico en torno a la idea del cierre categorial.
Este libro pretende impulsar en los lectores el pensamiento de que no hay que ir a buscar el núcleo de la religiosidad entre las superestructuras culturales, o entre los llamados «fenómenos alucinatorios», ni tampoco entre los lugares que se encuentran en la vecindad del Dios de las «religiones superiores». El lugar en donde mana el núcleo de la religiosidad es el lugar en el que habitan aquellos seres vivientes, no humanos, pero sí inteligentes, que son capaces de «envolver» efectivamente a los hombres, bien sea enfrentándose a ellos, como terribles enemigos numinosos, bien sea ayudándolos a título de númenes bienhechores. El núcleo de la religión se encuentra en el mundo de los númenes.
Ver en la Fundación Gustavo Bueno.
Ver en Helicon.es