¿Qué es la ciencia? Para la mayor parte de la gente esta pregunta suena a pregunta retórica, porque se sobreentiende que la respuesta es bien conocida: la ciencia es eso que hacen los «hombres de ciencia», lo que nos permite «conocer científicamente la realidad», tal cual es, y controlar las astronaves que van a la Luna o a Júpiter, o bien el código genético y, muy pronto, a determinar remedios contra el cáncer o el sida.
¿Qué es la ciencia? es una pregunta genuinamente filosófica. En este opúsculo se ofrece una teoría de teorías filosóficas de la ciencia y se esbozan las líneas maestras de la teoría de la ciencia desarrollada por el materialismo filosófico en torno a la idea del cierre categorial.
¿Qué es la ciencia?. Libro de tapa blanda, 110 páginas.
Pentalfa Ediciones, Oviedo, 2025.
Averroes el Nieto (1126-1198) escribió El libro del Ŷihād como capítulo –el número diez– del libro jurídico Bidāya (1168). Consta el manual de cincuenta y siete libros en los que aparece regulada toda la vida del creyente. Una regulación que tiene como modelo o paradigma la propia vida del profeta Muh'ammad; este aspecto es el núcleo esencial del ordenamiento jurídico de la ley islámica (šarī´a). La distinción entre los ámbitos religioso, social y político es inexistente. El laicismo, la yahiliyya, no es una opción en el seno de la comunidad islámica (umma). Los avatares que depara la guerra se contrastan de continuo con las incursiones llevadas a cabo por el Profeta. El estatuto jurídico del Ŷihād tiene su reflejo en al parte contraria, es decir, en los reinos cristianos que, a pesar de moverse en un contexto ideológico diferente, muestran elementos comunes en la administración de la guerra santa, tal y como podemos apreciar en el código de Las Siete Partidas (1265).
La proclamación por Abu Bakr Al-Baghdadi, el 29 de Junio del año 2014, del denominado "Estado Islámico" de Iraq y Siria, no puede considerarse un accidente de la Historia, ni tampoco la consecuencia de ninguna conspiración mundial para sojuzgar a las naciones del mundo musulmán. Todo lo contrario, puesto que semejante anuncio engrana con la tradición iniciada por el Profeta Mahoma tras la Héjira o huida de La Meca en el año 622, fundando en Medina el dawlat al Islam o "Estado Islámico", que prosiguieron sus sucesores o Califas hasta la abolición del último Califato histórico, el Imperio Otomano, por obra y gracia de Mustafa Kemal, Ataturk, en el año 1924. Las consecuencias que, para el mundo musulmán, suponen la restauración del Califato bajo la forma del actual Estado Islámico, desbordan cualquier análisis meramente periodístico o emanado de la autoridad de unos presuntos especialistas en el mundo islámico, exigiendo una crítica de más profundo alcande, objeto de este libro.
Concordia del libre arbitrio con los dones de la gracia y con la presciencia, providencia, predestinación y reprobación divinas, Fundación Gustavo Bueno (Biblioteca Filosofía en español), Oviedo 2007, 787 pp
ISBN 978-84-934341-0-6
La «Bioética» es una disciplina muy reciente y se encuentra en un periodo de expansión, además de ir acompañada de un gran prestigio. Se invoca su nombre y su autoridad como criterio decisivo para formar nuestros juicios acerca de las cuestiones más urgentes que en torno a la vida se nos plantean: ¿es lícita la clonación?, ¿es una conducta bioética elegir, en las listas de espera de un hospital quirúrgico, a un joven con gran esperanza de vida dejando postergado a un viejo decrépito?
El objetivo de este libro es el de plantear los problemas derivados del pluralismo de la Bioética y tratar de definirla, no en función de un «común denominador» a todas las diferentes escuelas o corrientes, sino en función de una determinada corriente, como es la de la Bioética materialista.
La ciencia en la encrucijada se llamó el libro que recogía las ponencias presentadas por la delegación soviética al II Congreso Internacional de Historia de la Ciencia, celebrado en Londres en 1931, entre ellas la célebre interpretación de la mecánica de Newton ofrecida por Boris Hessen. Bajo el mismo título se ofrece ahora un cuidadoso análsisis, realizado desde el sistema filosófico de Gustavo Bueno, de esa obra pionera de la historia de la ciencia marxista. Se retoma el planteamiento de Hessen para, desde la Teoría del Cierre Categorial, recosinderar la influencia social en el pensamiento de Newton, en contraste con las interpretaciones clásicas. La parte final se dedica a estudiar las raíces filosóficas a los prespuestos del materialismo dialéctico soviético: se pretende una reconsideración del materialismo dialéctico desde los presupuestos de la Ontología de Bueno. Se brinda también un novedoso ensayo biográfico sobre Boris Hessen, la edición completa de su informe sobre Newton, así como un conjunto de artículos de Hessen que se editan por vez primera en español. En definitiva, se ha tratado de rescatar el genuino enfoque sociológico de este trabajo pionero en la filosofía marxista y de advertir la actualidad de sus análisis en el contexto de los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad.
Sir Edward Evan Evans-Pritchard (1902-1973) es un clásico de la antropología social, cuyos estudios etnográficos, al servicio del colonialismo británico, han influido en toda una generación de antropólogos que tomaron como modelo sus famosas monografías sobre los pueblos zande y nuer. Su importancia e interés no se ciñe, sin embargo, a ellas. Son muy numerosos los artículos y conferencias en los que dejó planteados los problemas sobre el alcance científico de la antropología social, y en este sentido sus "reflexiones" siguen siendo referencia inexcusable para la discusión metacientífica.
La presente edición pretende ser una «reflexión de segundo grado» capaz de organizar críticamente los diferentes niveles en los que mueve su obra. El prisma filosófico desde el que dicha tarea se aborda, es el de la Teoría del Cierre Categorial desarrollada por Gustavo Bueno. Su aplicación nos ha permitido articular el estudio global de la antropología social de Evans-Pritchard atendiendo al doble plano en el que está inmersa: el plano del «ejercicio» y el plano de la «representación»
Gustavo Bueno analiza el concepto de telebasura teniendo presente que la "basura está en el que ve la televisión" y no en el propio medio. Para ello, ha seguido la experiencia de Gran Hermano con la mentalidad de un antropólogo, sabiendo que se trataba de un observatorio de la realidad española.
Es muy probable que el lector del título de este libro, El Ego trascendental, atribuya a su autor una perspectiva teológica (si recuerda el Ego sum qui sum, del Yahvé del Pentateuco) o bien una perspectiva idealista (si recuerda el Ego trascendental de la Crítica de la Razón Pura).
El Ego trascendental del que hablamos en este libro no es, en efecto, una idea teológico-bíblica o filosófico-metafísica (menos aún es un concepto psicológico, en el sentido del ego estudiado por Wundt, por Lipps o por James). Es una idea lógico material (gnoseológica), simbolizada por E, que se interpreta como el enlace entre el Mundus adspectabilis (Mi), totalizado por E, y la materia ontológica general (M).
Gustavo Bueno fue nombrado, en virtud de oposición, primer catedrático numerario de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos” de la Facultad de Filosofía y Letras de Oviedo, por orden de 18 de abril de 1960, incorporándose a esa universidad en junio de 1960, tras haber ejercido desde 1949 en Salamanca como catedrático de filosofía en el Instituto Nacional de Enseñanza Media “Lucía de Medrano”.
Ese decreto dejaba previstas cátedras de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los sistemas filosóficos” en diez de las doce universidades españolas entonces dependientes del Estado (en Murcia y Barcelona esas disciplinas las cubrirían el catedrático de Cosmología y el de Estética respectivamente). En Oviedo se había convocado en 1942 la oposición para cubrir una cátedra de “Introducción a la Filosofía”, pero, aunque se nombró tribunal, no se celebraron los ejercicios: en mayo de 1945 se abrió nuevo plazo, ya renombrada tal cátedra como “Fundamentos de Filosofía e Historia de los sistemas filosóficos”, que por demoras locales interesadas no se resolvió hasta 1960.
En junio de 1973, decimotercer gobierno del general Franco, un Julio Rodríguez equivocado (Rector de la Autónoma de Madrid: parece que se quería nombrar al homónimo Rector de Salamanca, pero se difundió la biografía errónea…) se convierte en ministro de Educación y Ciencia: molesto porque los presupuestos anuales no coincidieran con los cursos universitarios, dispuso que éstos comenzasen en enero y no en octubre. “Julito el breve” fue sustituido el 3 de enero de 1974, antes de iniciarse las clases del único curso del “calendario juliano”. Pero durante ese ministerio se publicó en septiembre de 1973 una resolución que reorganizaba las Facultades de Filosofía y Letras en tres divisiones: Geografía e Historia, Filología, y Filosofía y Ciencias de la Educación; partía los cinco cursos de las licenciaturas en dos ciclos, y prescribía como materia común obligatoria del primer ciclo una “Historia de la Filosofía” en la División de Geografía e Historia, y una “Filosofía” en la División de Filología. (En la Universidad de Oviedo la División de Filosofía y Ciencias de la Educación no comenzó hasta el curso 1976-77, en Gijón, villa natal del entonces ministro del ramo.)
De manera que Bueno, catedrático desde 1960 de “Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos”, no tuvo que impartir hasta 1974 una asignatura rotulada “Historia de la Filosofía”. Comenzó a escribir La metafísica presocrática en el otoño de 1973, preparando las lecciones de aquel primer curso universitario, en Oviedo, de una “Historia de la Filosofía”, y dejó sentadas de manera firme las sólidas bases de una historia filosófica de la filosofía, dos años después de los Ensayos materialistas.
Ver en el sitio de Fundación Gustavo Bueno.
Ver en el sitio de Helicón.