Gustavo Bueno publicó los primeros esbozos de esta concepción de las ciencias a principios de los años 70. Durante las décadas de los 70 y 80, diversas contribuciones determinaron una considerable ampliación y consolidación de la teoría, por medio del análisis gnoseológico de múltiples disciplinas particulares.
Pentalfa Ediciones, al asumir la edición de los volúmenes de esta obra, consciente de lo adverso que es nuestro colonizado entorno a toda filosofía en español, recuerda las palabras del autor: «... la mayor potencia de una teoría de la ciencia respecto de las otras, no se mide tanto por el número de adhesiones o ventajas burocráticas que haya alcanzado en un momento dado, sino por la mayor capacidad para analizar, en cada caso, una ciencia o una parte de una ciencia dada.».
Teoría del cierre categorial. Tomo 2. La Gnoseología como filosofía de la ciencia. Historia de la teoría de la ciencia.
Libro de tapa blanda con solapas, 389 páginas.
Pentalfa Ediciones, Oviedo, 1993.
Gustavo Bueno publicó los primeros esbozos de esta concepción de las ciencias a principios de los años 70. Durante las décadas de los 70 y 80, diversas contribuciones determinaron una considerable ampliación y consolidación de la teoría, por medio del análisis gnoseológico de múltiples disciplinas particulares.
Pentalfa Ediciones, al asumir la edición de los volúmenes de esta obra, consciente de lo adverso que es nuestro colonizado entorno a toda filosofía en español, recuerda las palabras del autor: «... la mayor potencia de una teoría de la ciencia respecto de las otras, no se mide tanto por el número de adhesiones o ventajas burocráticas que haya alcanzado en un momento dado, sino por la mayor capacidad para analizar, en cada caso, una ciencia o una parte de una ciencia dada.».
Gustavo Bueno publicó los primeros esbozos de esta concepción de las ciencias a principios de los años 70. Durante las décadas de los 70 y 80, diversas contribuciones determinaron una considerable ampliación y consolidación de la teoría, por medio del análisis gnoseológico de múltiples disciplinas particulares.
Pentalfa Ediciones, al asumir la edición de los volúmenes de esta obra, consciente de lo adverso que es nuestro colonizado entorno a toda filosofía en español, recuerda las palabras del autor: «... la mayor potencia de una teoría de la ciencia respecto de las otras, no se mide tanto por el número de adhesiones o ventajas burocráticas que haya alcanzado en un momento dado, sino por la mayor capacidad para analizar, en cada caso, una ciencia o una parte de una ciencia dada.».
«Movido no sólo por la oscuridad de la propia materia, sino también por la penuria lamentable de enseñanzas profundas que nustros tiempos padecen», Tomás de Vio, O. P. (1469-1534), más conocido como Cayetano, escribió en 1498 su Tratado sobre la analogía de los nombres, «pues su conocimiento es necesario hasta tal punto que sin éste nadie podría aprender metafísica». Frente a la antinomia entre lo uno y lo múltiple, es decir, frente a los peligros, tanto del monismo al que conduce el univocismo escotista, como de un equivocismo que imposibilitaría todo conocimiento, Cayetano se acoge a la vía de las proporciones como único modo de salvar el conocimiento y el plano trascendental propio de la ontoteología. Será la analogía el instrumento lógico-material que le permita superar ambos peligros, pero no la analogía de desigualdad, ni la de atribución, sino la analogía de proporcionalidad, que sería la única que merece recibir el nombre de «analogía», como extensión formal de la analogía aritmética y geométrica de los matemáticos griegos.
¿Qué es la ciencia? Para la mayor parte de la gente esta pregunta suena a pregunta retórica, porque se sobreentiende que la respuesta es bien conocida: la ciencia es eso que hacen los «hombres de ciencia», lo que nos permite «conocer científicamente la realidad», tal cual es, y controlar las astronaves que van a la Luna o a Júpiter, o bien el código genético y, muy pronto, a determinar remedios contra el cáncer o el sida.
¿Qué es la ciencia? es una pregunta genuinamente filosófica. En este opúsculo se ofrece una teoría de teorías filosóficas de la ciencia y se esbozan las líneas maestras de la teoría de la ciencia desarrollada por el materialismo filosófico en torno a la idea del cierre categorial.
La respuesta a la pregunta ¿qué es la filosofía? sólo puede llevarse a efecto impugnando otras respuestas que, junto con la propuesta, constituya un sistema de respuestas posibles; porque el saber filosófico es siempre (y en esto se paree al saber político) un saber contra alguien, un saber dibujado frente a otros pretendidos saberes.
El presente opúsculo intenta responder a la pregunta ¿qué es la filosofía? tal como esta pregunta está siendo planteada, prácticamente, en los debates políticos y administrativos en la España del presente, especialmente los problemas suscitados por los diversos proyectos de reforma de los planes de estudio de la enseñanza secundaria y universitaria.
La noción de «ciencia jurídica», la idea de que el Derecho sea una ciencia o de que exista una ciencia del Derecho, constituye una vexata quaestio dentro de las discusiones en el ámbito de la Filosofía del Derecho. Tradicionalmente el problema se ha debatido entre las críticas externas a esa posible cientificidad y las reivindicaciones internas en torno a la necesidad de una cierta idea de «ciencia» para el campo jurídico en cuanto asociado a un saber técnico, prudencial o científico-social peculiar. En esta obra se ofrece una interpretación de la cuestión desde la Teoría del cierre categorial. Se asume ante todo, como el más importante de sus presupuestos críticos, el de que no cabe una Filosofía del Derecho rigurosa y crítica al margen de una fundamentación gnoseológica sistemática. Tomando como referencia el concepto epistemológico de «ciencia normativa», que ha venido a capitalizar los debates de la teoría de la ciencia jurídica, se abordan los problemas centrales que en ésta se suscitan: el estatuto gnoseológico de las normas jurídicas y de las disciplinas doctrinales, la idea de jurisprudencia, la relación entre la ciencia jurídica y las demás ciencias sociales, el Derecho como «técnica», &c., en discusión constante con las principales corrientes históricas y contemporáneas de la filosofía jurídica.